Resumen Primavera Sound 07: Día II

MUS



Era de obligación ir a ver a Mus a primera hora al Auditori, en parte porque son de Asturias, región española que en la actualidad me cobija. A pesar de que la noche anterior había sido dura, larga y con final festivo. La banda conformada por Fran Gallo y Mónica Vacas abrió el auditorio a eso de las 5 de la tarde aún con poca gente (la mayoría todavía desperezándose de la resaca sónica de la noche anterior). Presentaron “La Vida” su último largo con el apoyo de una banda que se mostró sólida, llevando aún más por el lado ensoñador la música de Mus que ya de por sí es una invitación a dejarte resbalar en tu butaca, cerrar la boca (cosa que algunos no entienden o no saben cómo hacer en un concierto) y disfrutar.


Y eso hicimos. Nos dejamos seducir por las canciones que nos iban regalando unos Mus que parecían entender muy bien de lo que va esto de abrir el segundo día de festival y tocar en un auditorio, fue un concierto sereno, silencioso y bonito, nanas de Folk asturiano tamizado con Folk universal para melómanos zombis, mejor imposible para empezar.


DAVID THOMAS BROUGHTON




De David Thomas Broughton nos podíamos esperar de todo, sus conciertos son ingeniosos estrenos, sensacionales caídas libres donde más te vale no suponer nada. Cuando apareció en el Auditorio armado solamente con su guitarra y aparentemente sin ningún pedal sampler bajo sus pies nos empezamos a preguntar que tan bien podría solventar el concierto David, que no posee una técnica extraordinaria como José González por ejemplo, pero que por otro lado aplica trucos en escena que no serán un derroche de técnica pero si de imaginación.


Nos podíamos esperar de todo pero igualmente quedamos sorprendidos. Se sacó las tabas a mitad de una canción para utilizarlas como improvisada percusión sobre una base de capas de guitarra entre la melodía y el desparpajo Folk, hacia la mitad del concierto Thomas Broughton entra en una especie de catarsis chamánico donde cualquier elemento a su alrededor le sirve para aderezar sus canciones, así pues arrastrar una silla por el escenario se transforma en un loop chirriante de distorsión, el ruido de su cabeza chocando con el micrófono un ritmo y casi al final salta a la platea del auditorio y empieza a hacer una especie de footing in-door subiendo y bajando las escaleras del auditorio mientras sus instrumentos (la silla, las zapatillas, su guitarra y los demonios invisibles que lo acompañan allá arriba) seguían solventando unas canciones que – gracias a dios – son cada día mas difíciles de encasillar.


BILLY BRAGG




Uno de los mejores conciertos del festival con diferencia. El Sr. Bragg nos enseñó aquella tarde tan sólo con una guitarra eléctrica que lo que hace falta para desmembrar un discurso político y armar uno consiente es el humor y el humor de Bragg es uno de los mejores que yo he escuchado en mi vida y dentro de un concierto. Así pues, Billy fue entonando semi himnos que el público o más bien su público conocía al dedillo, entonábamos las canciones con una sensación de emoción inexplicable, mientras Bragg ejercía sanos ejercicios de democracia haciéndonos votar para escuchar un cover de Elvis o de Dylan (ganó Dylan claro) para salirse por la tangente con una canción de los Carpenters. Impagable sus repertorio e impagable las anécdotas que iba resbalando entre canción y canción, todavía sonrío solo al recordar aquella que contó de un personaje inventado a base de The Clash y Johnny Cash (claro Johnny Clash) y su intercambio de palabras con una monja en una de sus presentaciones.


Todo esto amigos escuchando GRANDES CANCIONES como New England y Greetings to the new brunette, con un final inmejorable: Bragg debajo del escenario en un abrazo comunitario con la gente, fue como abrazar a tu mejor amigo, nunca escuche a tanta gente dar las gracias con tanta emoción a un artista después de un concierto. Enorme!


BLONDE REDHEAD



La banda de Kazu y los gemelos Pace hizo su aparición en uno de los escenarios del Primavera cuando el sol todavía nos estaba distrayendo los ojos. Fue un muy buen concierto, sin grandes alardes de pirotecnia escénica, el sonido de los Redhead en vivo es una masa que va transformándose conforme avanzan en las canciones, eso aunado a una ligera aceleración en el ritmo de los temas de 23 hace que en vez de quedarte estático pensando en Plutón o Marte (¿nuevo shoegaze? Nahhh!) te pongas a mover los pies y todo se vaya tornando en una especie de bienvenida al baile que nunca exagera en sus pretensiones (algo parecido, quizá a menor nivel, a lo que hizo Stereolab dentro del mismo primavera el año pasado o a lo que haría Fujiya and Miyagui al día siguiente este año). En fin balance positivo y disfrute total cuando sonaron canciones como Dr. Strangelove o Spring and by summer fall y ese bis con un par de temas de su discografía anterior fue impagable.



BAND OF HORSES



Teníamos que elegir y elegimos, porque nos encantó Everything all the time -su primer disco- y no pues, al menos yo no creo que Band of Horses sean unos simples émulos de My Morning Jacket, más ahora que la banda de Jim James ha decidido dedicarse a invadir estadios con un sonido “más grande”. PEDAZO DE CONCIERTO que se sacaron de la manga los Horses. A pesar de que los problemas que tuvieron con el sonido eran insoportables (llegó un momento en que yo mismo quería subirme al escenario a romperle la cara a algún técnico) tanto así, que uno de los momentos más aplaudidos del concierto fue cuando Ben Bridwell -su vocalista y compositor- al grito de “Fuck Off” mandó a volar su micrófono de un certero cachetadón.


Por eso y porque supieron sacar adelante un concierto con tantos problemas y salir airosos, porque canciones como The Great Salt Lake y The Funeral (a pesar de las interrupciones) sonaron ENORMES y porque nos regalaron algunos adelantos de Cease to Begin (Is there a ghost por ejemplo) un concierto notable. Tuvimos suerte, elegimos bien.



THE FALL


Otro de nuestros conciertos más esperados. Ver por primera vez a Mark E Smith se nos presentaba como un sueño hecho realidad que se vio cumplido con creces en lo que fue su presentación dentro del festival. The Fall desgranaron en su mayoría el repertorio de su nada deleznable último LP, Reformation post TLC. Ya se sabe que a mister Smith no le gusta mucho eso de hacer un greatest hits basado en su propia carrera discográfica. Así que si mal no recuerdo todo su repertorio se basó en un último LP que – esto era poco predecible – nos hizo tonear como descocidos.



La banda que acompaña actualmente a el desgraciado de Markie es una demoledora del ritmo, las canciones suenan mucho más descaradas y brutas en vivo y el sr. Smith (con el cual tuvimos un encuentro extrañísimo en un hotel de Barcelona) enfundado en guantes de piel negra y con su ya clásica dicción imperativa se paseaba como perro enjaulado encima del escenario, mandando todo a la mierda con cara de muy pocos amigos y jugando a subir y bajar como le daba la gana el volumen de los amplificadores de la banda.


En cierto momento hasta llegó hacer alarde de sus cualidades de machista descorazonado cuando en la única canción que cantaba esa chica de los teclados (su actual esposa, la pobrecita) le arrebato el micrófono de mala manera para seguir regalando al respetable – o más bien escupiéndonos – mala baba de la buena. En fin, todo lo que podíamos y no podíamos esperar de un concierto de este gañan, genial.


MODEST MOUSE


Modest Mouse ya no es lo que era, discográficamente es una banda que nos ha ido decepcionando poco a poco y mucho me temo que de ahora en adelante no haya marcha atrás en lo que parece ser una carrera paralela a tantas bandas de post punk festivo con pose seria que existen hoy en día. Pero fuimos ilusionados en siquiera escuchar alguna canción de no sé, ¿el Moon and Antartica por ejemplo?.


El comienzo no pudo ser mejor, saltamos de emoción al escuchar los primeros acordes de Paper thin walls. El pirata Isaac Brock con parche en el ojo y su banda (que incluía al excelso Johnny Marr en la guitarra) aparecía en escena y abría el concierto con una canción incluida en uno de sus mejores discos (The Moon and Antartica claro), no podía ser mejor y –para serles sincero- la verdad no lo fue.


Conforme se fueron sumergiendo en discos recientes (era evidente que la muchachada extranjera esperaba como agua de mayo canciones como Dashboard y Float On, al menos las dos gringas que tenia al lado era lo que más querían. GRRR) el concierto se tornó en una especie de discoteca asíncopada a dos baterías. Eso sí, he de reconocer que la contundencia de la banda es implacable, el problema es que –¿Qué diablos pasó en el escenario ATP?- el sonido no fue del todo generoso, evitando que las capas de guitarra y demás artilugios que parecía estar cocinando el amigo Marr pasaran por momentos desapercibidos.


Ver a Modest Mouse fue pues ,conforme la noche se iba haciendo más oscura, un gentil hola de casi 8 años y un adiós de dos discos, mucho gusto Isaac fue un placer.



LOW



El concierto de Low fue algo especial para quien escribe estas lineas, Horas antes estuvimos hablando con ellos en el hotel donde se alojaban e hicimos una estupenda entrevista (no por quien pregunta sino más bien por quien responde) y conocimos a la magnífica gente de su equipo.


Es cierto que tal vez no eran las horas apropiadas para una banda que se desgarra en el escenario y silencia todo a su alrededor, pero una vez iniciado el concierto fue una tras otra píldora de canciones densas pero con musculo. Las canciones de Drums and Guns -el genial último disco de la banda- suenan en concierto mucho más desgarradoras y viscerales, la guitarra Alan Sparhawk se transforma en arma letal que mata dulcemente en piezas como Breaker y Violent Past.



Cuando Alan anunció que todo iba ir a peor (justa advertencia tras escuchar los atronadores beats que venían desde otros escenarios del festival) sabíamos que moriríamos de pie en frente de ese escenario, lo que nunca nos imaginamos es que debido a la maravillosa intervención de Vickie Gilmer (manager de la banda) las balas nos vendrían desde tan cerca. Así pues pudimos "disfrutar" de la mitad del concierto encima del escenario, alucinados, casi babeantes con compañías tan surrealistas como la de Nels Cline dela banda Wilco, la mitad de los Band of horses y todos los Built to Spill, quienes tocarían justo después de la banda de Duluth.


Dulce castigo el de Low. Sí pues, a esto se le llama un sueño hecho realidad.


BUILT TO SPILL



Todavía encima del escenario ATP y preguntándonos ¿qué demonios hacíamos allí? pero más felices que nunca, intentamos mantener la cordura y presenciar el concierto de los Built to Spill tranquilamente, cosa que nos fue imposible una vez que Doug Martsch y los suyos tomaron el escenario para dar inicio al concierto.


Lo de Built to Spill se nos pasó en un suspiro, aún tengo una imagen borrosa de todo ello, los problemas de sonido que aparecieron al principio se fueron diluyendo conforme Martsch destilaba su Missisipi-Delta-blues-hecho-en-Jupiter. Cuajaron bien sobre todo las que van directo al estomago con los indefinibles punteos de Doug como protagonistas, para el momento que empezó Carry the zero (una de nuestras canciones preferidas de toda la vida) perdí por completo la compostura a riesgo de ser desalojado del escenario donde me veía intruso. Nuestro particular 90´s wet dream solucionado en una noche.



Resumen Primavera Sound 07: Día I


Vamos a empezar todo esto dejando algo claro, el Primavera Sound es uno de los mejores festivales al que puede asistir un melómano compulsivo, ansioso por demás y casi un freak de la buena música. Este festival está pensado básicamente (en un 90% digamos) en acercar a la gente bandas que son todo un sueño húmedo para aquellos que nos tomamos en serio esto de ver conciertos y comprar discos.


Algo que me llamó especialmente la atención, es la manera casi maternal que tiene la organización del Primavera para con sus asiduos, aquellos que no se pierden una sola edición y que – y esto merece un aplauso ensordecedor – tienen influencia casi directa sobre el cartel final del festival. Por intermedio del foro de la web del Primavera -además de sesudos debates y discursos que llegan al corazón- podremos encontrar también votaciones varias que la misma organización anima a realizar y que tienen -como dije ya dije- un alcance bastante poderoso en el cartel final. Además de esto, los conciertos pre y post festival se hacen de manera gratuita para los poseedores del abono de tres días, y los artistas que participan en ellos son de un nivel más que notable. Así en la edición de este año tuvimos la oportunidad de deleitarnos con Centro-Matic (la banda de Will Jonson también miembro de South San Gabriel) ,At Swim to birds,Oslo Telescopic,Apostle of Hustle yOf Montreal entre muchas otras. Gratis y fuera de los días del festival, bendita locura.


TOQUÉMONOS TODOS: LO QUE PUDIMOS VER


Pero centrémonos en la edición de este año que fue especialmente buena ya no sólo por el cartel de lujo que se presentaba, sino porque es el primer año en que el Primavera Sound unió fuerzas con otro de los festivales más respetados de todo Europa, me refiero al ATP (All Tomorrow Parties). Los organizadores del festival Inglés se encargaron de la selección de bandas para todo un escenario y de presentar su serie de conciertos “Don´t Look Back”, donde una banda o artista presenta al completo un disco que haya sido de un impacto notable en el mundo de la música pop-ular y no tan pop-ular.


Así, en esta edición se presentó como plato principal a dos de los más grandes mitos que ha parido el under norteamericano: Slint interpretando esa joya de rock oscuro que es Spiderland y Sonic Youth haciendo lo propio con Daydream Nation. Harían lo mismo The Dirty Three (la banda del Bad Seed Warren Ellis) presentando Ocean Songs y nada más y nada menos que los Melvins tocando de pe a pa HOUDINI, uno de sus mejores discos.


Nunca sufrimos tanto como cuando nos dábamos cuenta de que debido a la cantidad de buenas bandas que tocaban se nos haría imposible ver a todas, y la verdad jodió mucho no haber tenido ese lado Espiritual lo suficientemente desarrollado que me permitiera el desdoblamiento físico tan necesario en estos casos. Como diría un libro de cuentos que me regalaron cuando era chibolo: Empecemos ahora.


HERMAN DUNE



A la banda de los hermanos David Ivar y Andre Herman Dune les tocó abrir el escenario grande a eso de las 20:30, con un sol cayendo lentamente y el ambiente bastante emocionado. A pesar de que el jueves siempre suele haber menos gente que el sábado y el domingo ya se notaba una muchadada bastante expectante por escuchar y ver como sonaría Giant, el excelente último disco de la banda de los Dune, el cual presentarían por primera vez en tierras Españolas.





Fue un concierto de esos que te crean una sensación de placidez total, muy relajado y si mirabas alrededor notabas el buen rollo que la música de los Dune transpira en sus conciertos: es amable, cercana, pop semi-acústico con seso y carisma que incluye un hombre con un saxo gigantesco y un baterista que toca de pie. Inclusive André –vocalista y guitarra de la banda- se animó a recomendarnos algunos conciertos, especialmente el de su pata Kimya Dawson a la cual le tocaría animar el cotarro el sábado por la tarde.


A pesar de que –como siempre pasa en los festivales- la banda arrancó con un sonido jodido, ya a la mitad habían salvado la tarde con perlas del tamaño de I wish that i could see you soon y Take him back to new york city.


DIRTY THREE performing OCEAN SONGS



El primero de los conciertos perteneciente a la serie de los Don´t Look Back vendría a cargo de la banda de Warren Ellis, quien como muchos sabrán es el violinista de los Bad Seeds e integrante de la nueva banda del gran Nicolas Cuevas, Grinderman. Ya había podido verlos unos meses antes en Bilbao, ciudad cercana a mi jato pero verlos reproducir al completo Ocean Songs, uno de sus mejores discos no me hizo dudar ni un instante en correr a las primeras filas de un escenario que tenía como fondo el precioso mar de Barcelona.


Lo primero que puedes notar en un concierto de los DT es que mi tío Warren Ellis esta completamente chiflado, su locura sin embargo es amable, es lo más parecido que he visto a esos tíos que cuando están borrachos te abrazan, te dicen sobrino y te dan propina. El concierto de los Dirty Three fue un abrazo de pura energía a base de un violín que sangraba electricidad y distorsión por todas partes, espectáculo aparte las maleadisímas patadas voladoras de Ellis y el despliegue técnico (casi pirotécnico) de un Jim White (actual miembro de la banda de Cat Power) cuyo estilo para tocar la batería es un derroche de belleza, para mi uno de los mejores bateristas del mundo, y no, no exagero.





Al final fue eso. Ocean Songs fue en concierto un bálsamo de poderes, de electricidad, locura y poesía. Donde cada canción mutaba a las ordenes de un Warren Ellis pletórico y barbudo, genial.


MELVINS performing HOUDINI


Después de iniciar nuestra primera carrera de los 300 metros planos acompañados de grandes amigos (Miguel Uza de Rayobac y Renzo Lari ex vacas de wisconsin entre ellos) que nos llevaría de un escenario a otro (haríamos muchas más durante los tres días del festival) pudimos llegar a ver parte del estruendoso concierto que prometían los Melvins, que ya habían empezado a desmenuzar su Houdini antes de que llegáramos al escenario Estrella Damn, uno de los escenarios principales del festival.





Así pues si en la edición anterior del Primavera pudimos disfrutar de la apabullante descarga de riffs y contundencia de los Motorhead, este año casi nos partimos en pedazos con los Melvins, pudimos verlos embutidos en una especie de túnicas negras escupiendo cada una de las canciones de su seminal punk-rock-casi-metálico, aquel que llevaría a un joven Kurt Cobain a formar una banda.


La tensión que se sudaba abajo y arriba (sobre todo) del escenario era impresionante. Acompañado de dos baterías y un bajista que en cualquier momento podía bajarse a romperte la cara estaba Buzz Osborne a quien 20 minutos antes de terminar el concierto le apeteció desaparecer, esto motivó que la banda nos terminara de demoler con un solo de bateria(S) que pareció infinito y al cual estuvo invitado el Sr. John Stanier de la banda Battles, y lo que vendría no sería menos intenso, la noche era aún demasiado joven y claro demasiado increíble para ser cierta, a correr.


SLINT performing SPIDERLAND



Tengo que reconocer que obtuve el primer pase de fotógrafo (Ese que te permite estar antes de la primera fila durante las tres primeras canciones de todos los conciertos) para disfrutar siquiera los primeros 20 minutos de este show lo más cerca posible al escenario, aunque supiera que ni siquiera esa proximidad a la banda mientras tocaban su mítico Spiderland, disco leyenda donde los haya aquel que abrió la brecha a tantas bandas de post lo que sea de hoy en día, me haría mantener un contacto siquiera próximo con la realidad.



En mi cabeza se resaltaba un titular que había leído hace poco en un foro: DIOS EXISTE SLINT plays SPIDERLAND. Cuando las luces se apagaron por completo y el grito ensordecedor de la gente ya reclamaba a la banda sobre el escenario los primeros acordes de “Breadcrum Trail” empezaban a sonar, la emoción era grande, quien se hubiera imaginado esto, esto….era mejor que el sexo, por hoy al menos. El rock oscuro y denso de Slint no tardó en invadir todo el recinto que aparentemente rendía pleitesía a la banda evitando los insufribles solapamientos de sonido entre escenario y escenario, motivo por el cual se pudo disfrutar más aún – si cabe – de canciones como “Nosferatu Man” y “Washer".



En escena la banda se mostraba cauta, profesional y tranquila. David Pajo, ese genial guitarrista cuyo trabajo tanto en los principios de Tortoise como en sus proyectos solitarios es grande, justo frente a mi rascando su guitarra como si fuera lo más sencillo del mundo y a un extremo del escenario, esquivo como el sólo, un Brian Macmahan tirando la garganta por la ventana. Así como vinieron se fueron, ni siquiera nos dio tiempo a reaccionar, ¿lo que vimos fue verdad? Slint played Spiderland, dios existe.





COMETS ON FIRE plays BLUE CATHEDRAL



Brutal. No hay otra descripción posible para definir lo que arriba de un escenario hace la banda californiana, yo no sé si sea un poco tirado de los pelos haber hecho un concierto completo a base de un disco tan reciente como Blue Catedral o que tan influyente sea, haya sido o será el mismo pero lo de estos pelucones de Norteamérica fue puro sudor y lágrimas (y no precisamente de tristeza), las canciones fueron cayendo una por una con una energía tal que la sonrojante camisa hawaiana de alguno de sus componentes me hacía imaginar que tan mal sentaría esta música en la playa y que tan bien (miedo me daba) dentro de una sala pequeña salivando cerveza. Me repito: Brutal.





THE WHITE STRIPES


Lo más interesante del concierto de los Stripes fue ver lo bonito que tienen todo predispuesto en el escenario. Figúrense, unos amplis a tubos invadiéndolo todo, patológicamente ordenados, la batería en un extremo izquierdo con el clásico blanco y rojo de moderno diseño y unos roadies a la tela que parecían haber salido de una película de gangsters (sombrero a la Sinatra incluido). Que se yo, Meg no toca pues, sonríe y hace sus 4/4 con esfuerzo, pero Jack White imprime elegancia y vísceras cada vez que rasguea la guitarra, su blues corporal a pesar de todo la parafernalia que lo rodea te llega sincero y lo aprecias (a la distancia en mi caso). El cierre con hits de la talla de seven nation army seguro fue la delicia de los fans más acérrimos, servidor prefirió sentarse y descansar un poco.


PARENTHETICAL GIRLS



El desenvolvimiento dramático de Zak Pennington en escena es de los que ya no encuentras en abundancia hoy en día, el panic pop de Parenthetical Girls se enciende cuando este hombre (que clamaba a gritos una foto con Billy Corgan de Smashing Pumpkins que tocaban ese mismo día) se retuerce escenificando las letras de su excelente largo Safe as houses. Para tenerlos muy en cuenta, sobre todo para los que extrañamos las macabras elucubraciones que hicieran de Jamie Stewart (Xiu Xiu) un bendito transtornado. El cierre haciendo el cover de Enola Gay de Omd y todo el grupo tocando al unísino la misma batería fue para el recuerdo.





ELVIS PERKINS



Mala pata la de Elvis. Fue fichado casi a último minuto por la organización del festival, tiene que volar de un sitio a otro para llegar a tocar a tiempo y ya en Barcelona sus instrumentos se pierden en Paris. En fin, la primera presentación del excelente Ash Wednesday en España quedó como un esbozo de lo que podría haber sido, así que más no diremos, aquí hay mucho futuro, que vuelva ya.





FENNESZ AND MIKE PATTON


Mucho ruido y pocas nueces? El cansancio? La hora? O fue en realidad el hecho de que el manager de Fennesz nos haya hecho esperar una hora por el para una entrevista que nunca llegó. En fin, El hecho es que no fue lo que nos esperábamos, la combinación del capo de Ipecac y Christian Fennesz se deterioró muy pronto en lo que fue casi una hora de capas y capas de ruido y la voz de Patton que a pesar de sus múltiples registros jamás llegó a ensamblarse de manera convincente con la muralla de electrónica “seria” de Fennesz.


JUSTICE


Y empezó la fiesta. Con un Cross todavía fresquito los franceses hicieron menear las caderas al respetable durante todo su dj set. Lo de estos franchutes es la revitalización del beat a base de funky travieso y rugoso, eso aunado a una genial puesta en escena y a su ya clásico D.A.N.C.E hizo que – cerveza en mano – nos aunáramos a la rave con cláse que se armo en el hermoso forum de Barcelona. Porque sí pues, the way you dance is a mistery.


GIRL TALK


Este astuto defensor de los creative commons nos hizo pasar una noche de lo más buena, no paró de disparar durante todo su show un cocktail molotov no apto para puristas. Dentro de el se daban la mano el hip hop, el pop, el rock, el metal y los 80´s más pacharacos. Cualquier cosa era válida, los mash ups de Girl Talk(quien dice no ser un dj sino un colaborador de los artistas a los que les mutila las canciones) son devastadoras píldoras para menearte como poseso, eso aunado al hecho de que tuvimos la oportunidad de sostenerlo mientras se abalanzaba sobre nuestras cabezas berreando el Scentless Apprentice de Nirvana hicieron de este un show para el recuerdo con un cierre de fiesta memorable.