MUS
Era de obligación ir a ver a Mus a primera hora al Auditori, en parte porque son de Asturias, región española que en la actualidad me cobija. A pesar de que la noche anterior había sido dura, larga y con final festivo. La banda conformada por Fran Gallo y Mónica Vacas abrió el auditorio a eso de las 5 de la tarde aún con poca gente (la mayoría todavía desperezándose de la resaca sónica de la noche anterior). Presentaron “La Vida” su último largo con el apoyo de una banda que se mostró sólida, llevando aún más por el lado ensoñador la música de Mus que ya de por sí es una invitación a dejarte resbalar en tu butaca, cerrar la boca (cosa que algunos no entienden o no saben cómo hacer en un concierto) y disfrutar.
Y eso hicimos. Nos dejamos seducir por las canciones que nos iban regalando unos Mus que parecían entender muy bien de lo que va esto de abrir el segundo día de festival y tocar en un auditorio, fue un concierto sereno, silencioso y bonito, nanas de Folk asturiano tamizado con Folk universal para melómanos zombis, mejor imposible para empezar.
DAVID THOMAS BROUGHTON
De David Thomas Broughton nos podíamos esperar de todo, sus conciertos son ingeniosos estrenos, sensacionales caídas libres donde más te vale no suponer nada. Cuando apareció en el Auditorio armado solamente con su guitarra y aparentemente sin ningún pedal sampler bajo sus pies nos empezamos a preguntar que tan bien podría solventar el concierto David, que no posee una técnica extraordinaria como José González por ejemplo, pero que por otro lado aplica trucos en escena que no serán un derroche de técnica pero si de imaginación.
Nos podíamos esperar de todo pero igualmente quedamos sorprendidos. Se sacó las tabas a mitad de una canción para utilizarlas como improvisada percusión sobre una base de capas de guitarra entre la melodía y el desparpajo Folk, hacia la mitad del concierto Thomas Broughton entra en una especie de catarsis chamánico donde cualquier elemento a su alrededor le sirve para aderezar sus canciones, así pues arrastrar una silla por el escenario se transforma en un loop chirriante de distorsión, el ruido de su cabeza chocando con el micrófono un ritmo y casi al final salta a la platea del auditorio y empieza a hacer una especie de footing in-door subiendo y bajando las escaleras del auditorio mientras sus instrumentos (la silla, las zapatillas, su guitarra y los demonios invisibles que lo acompañan allá arriba) seguían solventando unas canciones que – gracias a dios – son cada día mas difíciles de encasillar.
BILLY BRAGG
Uno de los mejores conciertos del festival con diferencia. El Sr. Bragg nos enseñó aquella tarde tan sólo con una guitarra eléctrica que lo que hace falta para desmembrar un discurso político y armar uno consiente es el humor y el humor de Bragg es uno de los mejores que yo he escuchado en mi vida y dentro de un concierto. Así pues, Billy fue entonando semi himnos que el público o más bien su público conocía al dedillo, entonábamos las canciones con una sensación de emoción inexplicable, mientras Bragg ejercía sanos ejercicios de democracia haciéndonos votar para escuchar un cover de Elvis o de Dylan (ganó Dylan claro) para salirse por la tangente con una canción de los Carpenters. Impagable sus repertorio e impagable las anécdotas que iba resbalando entre canción y canción, todavía sonrío solo al recordar aquella que contó de un personaje inventado a base de The Clash y Johnny Cash (claro Johnny Clash) y su intercambio de palabras con una monja en una de sus presentaciones.
Todo esto amigos escuchando GRANDES CANCIONES como New England y Greetings to the new brunette, con un final inmejorable: Bragg debajo del escenario en un abrazo comunitario con la gente, fue como abrazar a tu mejor amigo, nunca escuche a tanta gente dar las gracias con tanta emoción a un artista después de un concierto. Enorme!
BLONDE REDHEAD

La banda de Kazu y los gemelos Pace hizo su aparición en uno de los escenarios del Primavera cuando el sol todavía nos estaba distrayendo los ojos. Fue un muy buen concierto, sin grandes alardes de pirotecnia escénica, el sonido de los Redhead en vivo es una masa que va transformándose conforme avanzan en las canciones, eso aunado a una ligera aceleración en el ritmo de los temas de 23 hace que en vez de quedarte estático pensando en Plutón o Marte (¿nuevo shoegaze? Nahhh!) te pongas a mover los pies y todo se vaya tornando en una especie de bienvenida al baile que nunca exagera en sus pretensiones (algo parecido, quizá a menor nivel, a lo que hizo Stereolab dentro del mismo primavera el año pasado o a lo que haría Fujiya and Miyagui al día siguiente este año). En fin balance positivo y disfrute total cuando sonaron canciones como Dr. Strangelove o Spring and by summer fall y ese bis con un par de temas de su discografía anterior fue impagable.
BAND OF HORSES

Teníamos que elegir y elegimos, porque nos encantó Everything all the time -su primer disco- y no pues, al menos yo no creo que Band of Horses sean unos simples émulos de My Morning Jacket, más ahora que la banda de Jim James ha decidido dedicarse a invadir estadios con un sonido “más grande”. PEDAZO DE CONCIERTO que se sacaron de la manga los Horses. A pesar de que los problemas que tuvieron con el sonido eran insoportables (llegó un momento en que yo mismo quería subirme al escenario a romperle la cara a algún técnico) tanto así, que uno de los momentos más aplaudidos del concierto fue cuando Ben Bridwell -su vocalista y compositor- al grito de “Fuck Off” mandó a volar su micrófono de un certero cachetadón.
Por eso y porque supieron sacar adelante un concierto con tantos problemas y salir airosos, porque canciones como The Great Salt Lake y The Funeral (a pesar de las interrupciones) sonaron ENORMES y porque nos regalaron algunos adelantos de Cease to Begin (Is there a ghost por ejemplo) un concierto notable. Tuvimos suerte, elegimos bien.
THE FALL
Otro de nuestros conciertos más esperados. Ver por primera vez a Mark E Smith se nos presentaba como un sueño hecho realidad que se vio cumplido con creces en lo que fue su presentación dentro del festival. The Fall desgranaron en su mayoría el repertorio de su nada deleznable último LP, Reformation post TLC. Ya se sabe que a mister Smith no le gusta mucho eso de hacer un greatest hits basado en su propia carrera discográfica. Así que si mal no recuerdo todo su repertorio se basó en un último LP que – esto era poco predecible – nos hizo tonear como descocidos.
La banda que acompaña actualmente a el desgraciado de Markie es una demoledora del ritmo, las canciones suenan mucho más descaradas y brutas en vivo y el sr. Smith (con el cual tuvimos un encuentro extrañísimo en un hotel de Barcelona) enfundado en guantes de piel negra y con su ya clásica dicción imperativa se paseaba como perro enjaulado encima del escenario, mandando todo a la mierda con cara de muy pocos amigos y jugando a subir y bajar como le daba la gana el volumen de los amplificadores de la banda.
En cierto momento hasta llegó hacer alarde de sus cualidades de machista descorazonado cuando en la única canción que cantaba esa chica de los teclados (su actual esposa, la pobrecita) le arrebato el micrófono de mala manera para seguir regalando al respetable – o más bien escupiéndonos – mala baba de la buena. En fin, todo lo que podíamos y no podíamos esperar de un concierto de este gañan, genial.
MODEST MOUSE
Modest Mouse ya no es lo que era, discográficamente es una banda que nos ha ido decepcionando poco a poco y mucho me temo que de ahora en adelante no haya marcha atrás en lo que parece ser una carrera paralela a tantas bandas de post punk festivo con pose seria que existen hoy en día. Pero fuimos ilusionados en siquiera escuchar alguna canción de no sé, ¿el Moon and Antartica por ejemplo?.
El comienzo no pudo ser mejor, saltamos de emoción al escuchar los primeros acordes de Paper thin walls. El pirata Isaac Brock con parche en el ojo y su banda (que incluía al excelso Johnny Marr en la guitarra) aparecía en escena y abría el concierto con una canción incluida en uno de sus mejores discos (The Moon and Antartica claro), no podía ser mejor y –para serles sincero- la verdad no lo fue.
Conforme se fueron sumergiendo en discos recientes (era evidente que la muchachada extranjera esperaba como agua de mayo canciones como Dashboard y Float On, al menos las dos gringas que tenia al lado era lo que más querían. GRRR) el concierto se tornó en una especie de discoteca asíncopada a dos baterías. Eso sí, he de reconocer que la contundencia de la banda es implacable, el problema es que –¿Qué diablos pasó en el escenario ATP?- el sonido no fue del todo generoso, evitando que las capas de guitarra y demás artilugios que parecía estar cocinando el amigo Marr pasaran por momentos desapercibidos.
Ver a Modest Mouse fue pues ,conforme la noche se iba haciendo más oscura, un gentil hola de casi 8 años y un adiós de dos discos, mucho gusto Isaac fue un placer.
LOW

El concierto de Low fue algo especial para quien escribe estas lineas, Horas antes estuvimos hablando con ellos en el hotel donde se alojaban e hicimos una estupenda entrevista (no por quien pregunta sino más bien por quien responde) y conocimos a la magnífica gente de su equipo.
Es cierto que tal vez no eran las horas apropiadas para una banda que se desgarra en el escenario y silencia todo a su alrededor, pero una vez iniciado el concierto fue una tras otra píldora de canciones densas pero con musculo. Las canciones de Drums and Guns -el genial último disco de la banda- suenan en concierto mucho más desgarradoras y viscerales, la guitarra Alan Sparhawk se transforma en arma letal que mata dulcemente en piezas como Breaker y Violent Past.

Cuando Alan anunció que todo iba ir a peor (justa advertencia tras escuchar los atronadores beats que venían desde otros escenarios del festival) sabíamos que moriríamos de pie en frente de ese escenario, lo que nunca nos imaginamos es que debido a la maravillosa intervención de Vickie Gilmer (manager de la banda) las balas nos vendrían desde tan cerca. Así pues pudimos "disfrutar" de la mitad del concierto encima del escenario, alucinados, casi babeantes con compañías tan surrealistas como la de Nels Cline dela banda Wilco, la mitad de los Band of horses y todos los Built to Spill, quienes tocarían justo después de la banda de Duluth.
Dulce castigo el de Low. Sí pues, a esto se le llama un sueño hecho realidad.
BUILT TO SPILL
Todavía encima del escenario ATP y preguntándonos ¿qué demonios hacíamos allí? pero más felices que nunca, intentamos mantener la cordura y presenciar el concierto de los Built to Spill tranquilamente, cosa que nos fue imposible una vez que Doug Martsch y los suyos tomaron el escenario para dar inicio al concierto.
Lo de Built to Spill se nos pasó en un suspiro, aún tengo una imagen borrosa de todo ello, los problemas de sonido que aparecieron al principio se fueron diluyendo conforme Martsch destilaba su Missisipi-Delta-blues-hecho-en-Jupiter. Cuajaron bien sobre todo las que van directo al estomago con los indefinibles punteos de Doug como protagonistas, para el momento que empezó Carry the zero (una de nuestras canciones preferidas de toda la vida) perdí por completo la compostura a riesgo de ser desalojado del escenario donde me veía intruso. Nuestro particular 90´s wet dream solucionado en una noche.








