Resumen: Primavera Sound día III

SHANNON WRIGHT




Acompañada de una guitarra eléctrica y un piano Shannon Wright demostró ser una bestia encima de un escenario. Sus destellos eléctricos a base de rasgueos punzantes (no usaba uña para tocar su guitarra) hicieron que las canciones de Let in the Light -su último disco- sonaran más descarriadas que nunca y sus aproximaciones al hermoso piano de cola que le habían proporcionado cabalgaron dulces como la seda. Delicada a veces, visceral la mayoría del tiempo, mucho nos va a costar olvidar esos retorcijones de cadera y esa manera de tocar la guitarra. Lo de Shannon fue de Urgencias.


THE APPLES IN STEREO




Fans acérrimos de sus primeros discos (aún recordamos con emoción la primera vez que escuchamos The discovery of a World inside the moone) pero temerosos de que pudieran presentar su último trabajo (New Magnetic Wonder) exagerando un poco la dosis de azúcar, acudimos a la cita con los Apples in Stereo lamentando su penosa coincidencia con Ted Leo and the Pharmacists.


Apenas empezó el concierto nos dimos cuenta rápidamente que -contradiciendo sobremanera nuestros pensamientos- lo del Sr. Robert Schneider y compañía (que incluía a gente de la estupenda banda Olivia thremor control) era puro power pop, pura energía con guitarras rítmicas que a esa hora, cuando todavía el sol golpeaba en la cara, eran perfectas para bailar empuñando una cerveza bien fría. Así pues sonaron de las nuevas las más ELO (especialmente Same Old Drag), otras píldoras de pop con calidad como Energy y Can you feel it y algún que otro recuerdo del pasado .


El agradecimiento por hacernos saltar y bailar durante una hora y algo más tuvimos la suerte de dárselo personalmente a la banda, cuando en el aeropuerto de Barcelona coincidimos con ellos en el control de Aduanas. Nunca se sintió mejor quitarse el cinturón y pasar por el detector de metales.



ARCHITECTURE IN HELSINKY


Empezaron como se esperaba: festivos, coloridos y con mayas moradas, pero poco a poco se fueron sumergiendo en el encogido y mediano Places Like This (por aquél entonces un disco sin estrenar oficialmente pero que ya circulaba por internet), y fue allí donde todo les quedó un poco grande.


La banda cayó en un pozo de anquilosamiento de donde ni siquiera los intentos de sus dos vocalistas por entusiasmar al personal lograron sacarlos, si después de media hora hubieran terminado su presentación igual nos quedaba un mejor sabor de boca.


PATTY SMITH



Patty Smith -a la que parece que los años no le pasan por encima sino más bien por debajo- sigue siendo un portento encima de un escenario. Ya desde que lo abordó regalándonos esa sonrisa malvada todos supimos que la velada iba a ser especial y vaya que lo fue. Ver a la Smith gruñendo, escupiendo (sobretodo) y dejándose la garganta en clásicos como Gloria, Because the night y la impagable Free money, era darse cuenta de que estabas en frente de una explosión de energía. Esto sí era punk y no aquello de cojudos insufribles y quinceañeros con babero lleno de pinnes.


En un momento del concierto Patty aprovechó que el genial Nels Cline (Wilco) andaba por ahí para invitarlo a tocar una irreconocible versión del Smells like a teen spirit de Nirvana y el final con Rock and Roll Nigger -con una Smith con puño en alto al grito de “People you can change this shit that we´re living in”- provocaba salir a las calles de nuevo a buscar una revolución. Esto no se hace, con esto se nace. Vaya cátedra.


SONIC YOUTH performing DAYDREAM NATION



Cuando nos encaramamos contra la verja que divide el pool de fotógrafos de la primera fila del escenario Rock de Lux con Miguel Uza (ex Rayobac, gran amigo y encantador anfitrión radicado en Barcelona) divagábamos acerca de qué estábamos a punto de presenciar, es decir, qué podría sentirse al ver por primera vez a una banda tan mítica como Sonic Youth, con la cual muchos hemos crecido, interpretar al completo uno de sus discos más emblemáticos. Ni en nuestros sueños más húmedos nos lo hubiéramos imaginado, pero estábamos a punto de vivirlo.


Tengo recuerdos confusos de los 30 primeros segundos del concierto, cuando Thurston Moore, Kim Gordon, Steve Shelley y Lee Ranaldo salieron a escena una marea de gente me arrancó de la primera fila y me fue llevando para atrás, atrás aproximadamente 18 años, el año en que Daydream Nation vio la luz. Escuchar ese Teenage Riot escupido en pleno 2007 y ver a la banda como si en realidad la fuente de la eterna juventud existiera parecía no ser real. ¿Era esa Kim Gordon la que saltaba y se retorcía en el bajo?, ¿Era ese Thurston Moore el que como si tuviera 16 años se emocionaba con cada acople que salía de su guitarra?, ¿Era esto realmente Sonic Youth tocando el Daydream Nation entero en pleno 2007?.


Cada canción sonó enfermizamente potente, con una energía que parecía emanar de los cuerpos de cada integrante de la banda, paso a paso fueron desmenuzando un disco que tantos gratos momentos nos ha hecho vivir a esta nación de soñadores, el titulo nos venía que ni pintado. Porque sí pues para haberse pensado estar viendo esto tenías que haber sido un Daydreamer en potencia, la gente grita, enloquece y la banda lo da todo, cada canción suena como me imaginó habría sonado en el 88, un abismo de placer disonante.


Hacia el final cuando ya todo Daydream Nation había sido interpretado y pensamos que nuestros cuerpos ya no podían resistir más, reapareció la banda (¿qué comen los Sonic Youth?) y para ENORME sorpresa de todos acompañados nada más y nada menos que del gran Mark Ibold, ex bajista de Pavement y acompañante de Kim Gordon en su proyecto Free Kitten. Con el al segundo bajo Moore y compañía nos regalaron un pequeño repertorio que incluyó canciones de Rathed Ripped su último disco y algunas más.


¿Alguien no creía en los milagros?


WILCO


Si a la música en vivo le tuvieramos que poner nombre propio el de Wilco tiene todas las papeletas para llevarse el premio gordo. ¿Alguna vez leíste que los conciertos de Wilco son demasiado buenos?, ¿sí?...créetelo. Con un ténico de sonido expresamente amenazado con que si subia el volumen más de lo debido lo mandaban de paseo, la gente de Jeff Tweedy salió a defender las canciones de Sky Blue Sky, disco que la prensa especializada ha tratado tan mal. Pues bien, la máquina de relojería esa noche del Primavera funcionó a la perfección, con un Nels Cline increíble a la guitarra y un Jeff Tweedy pidiendo algo de acción de parte del respetable -no paraba de pedir que gritaramos eso del Ole, ole, ole futbolero-, en fin un fin de fiesta increíble, con un repertorio de grandes canciones y una banda en plena forma, que como lo pudimos comprobar en una pequeña mini gira que nos llevo a Zaragoza y Madrid de la mano del propio Cline (atentos a una futura reseña de esa aventura) mejora con el tiempo, lo de Wilco es pues una gran máquina cuyas piezas (Todas) se complementan a la perfección encima de un escenario.



BATTLES



La psicología del ritmo, o la matemática del baile. Gracias a la sabia decisión de los Klaxons (si pues no nos apetecen mucho) de cancelar su bolo dentro del festival, pudimos salir disparados hacia el escenario Rock de Lux y disfrutar de Batlles, quienes modificaron su horario (les tocaba empezar justo a la mitad del concierto de Sonic Youth) para reemplazar a los faltones.


Cual rave en fábrica alemana (al aire libre esos sí) pudimos disfrutar de unos Batlles en pleno esplendor. Lo de esta banda es huír de la experimentación sesuda y catedrática para entregar sin complejos -y sin concesiones tampoco- unas "canciones" que son la perfecta amalgama entre baile, ruido, celebración y muchas cosas más que no podríamos definir con palabras. En vivo son todo un espectaculo, desde su forma de disponer el escenario (ese hihat bien alto de Stanier -ex batería de Helmet- es ya todo un símbolo) hasta el desparrame de parafernalia tecno-eléctrica (menudo trabajito les debe costar a los técnicos armar un escenario para los Battles).


Si el año pasado era emocionante escuchar corear a miles de personas ese inicio de Race for the prize con Flaming Lips, este año sin duda uno de los momentazos fue escuchar el estruendo del público ante el inicio de Atlas (hit GRANDE donde los haya del año que termina). Magnifico, ruidoso, una fiesta que lamentablemente para nosotros había terminado, pero de que forma.



Finalmente agradecer sobremanera a la organización del festival por hacernos sentir como en casa durante nuestra aventura primaveral, especialmente a Melanie Gardie sin cuya ayuda probablemente aún seguiríamos buscando a Alan Sparhawk y familia por las calles de Barcelona.




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